Elías Obreque, ingeniero agrónomo de Viñedos Villaseñor

“Los aromas dulces como la vainilla y la canela me transportan a mi infancia”

Al terminar sus estudios, Elías Obreque, ingeniero agrónomo de Viñedos Villaseñor y académico de la Universidad de Chile, viajó a hacer su especialización a un pequeño pueblo de Francia llamado Correns. A su juicio, esa experiencia le cambió la vida en todo sentido, pues conoció amigos, aprendió otro idioma, consiguió su primer trabajo y se interiorizó en mayor medida en el consumo de vino.  “Allá el rito de la comida se tiene que acompañar de una buena copa de vino y yo, antes de irme, consumía muy poco alcohol, fue en ese lugar que me acerqué más al consumo del brebaje”.

Tras esta experiencia, Obreque se trasladó a España a realizar un doctorado en enología, para luego volver al país y trabajar como profesor de planta en la Universidad de Chile. En paralelo, conoció a la familia Villaseñor, a quienes comenzó asesorando en diferentes proyectos, preparando y ensamblando vinos.

El plato de su vida

En la familia Obreque Slier son cuatro hermanos y él es el único hombre. Según cuenta, la comida siempre ha sido un hito importante para ellos, donde se estableció como regla sentarse juntos a almorzar y cenar, situación que los mantiene unidos hasta hoy. 

Su madre “demuestra todo su amor a través de la comida y eso se nota a la hora de probar sus preparaciones”, dice. Por eso, le cuesta elegir un plato como favorito, pues disfruta de toda la comida tradicional chilena. 

“Me di cuenta de lo bien que comía en casa de mis papás cuando me fui a vivir solo, ahora echo de menos comer recurrentemente el pastel de choclo de mi mamá. Cada vez que lo pruebo quedo sin palabras”, cuenta.

Asimismo, “los aromas dulces como la vainilla o la canela me transportan a mi infancia”. Y es que, cuando él y sus hermanas eran pequeños, su madre, a modo de tradición, les preparaba la torta de cumpleaños. “Lo entretenido era que nos ponía a los cuatro hermanos a ayudar, cada uno tenía una tarea y ahí pasábamos horas en la cocina. Cuando el bizcocho se iba cociendo, los olores impregnaban toda la casa. Por eso el aroma a un bizcocho de vainilla y canela me recuerda tanto a esa época”, rememora.

“Me di cuenta de lo bien que comía en casa de mis papás cuando me fui a vivir solo, ahora echo de menos comer recurrentemente el pastel de choclo de mi mamá. Cada vez que lo pruebo quedo sin palabras”

Con quién compartiría

Obreque disfruta mucho la música de los años 60 y 70, es por eso que considera que si tuviera que compartir un plato de comida sería con “el más grande”: Elvis Presley. “La verdad no tendría muchas preguntas que hacerle, sólo me gustaría sentarme con él para que probara un rico pastel de choclo -comida tradicional de nuestro país- y ojalá hablar de música… y cantar, por supuesto”, cuenta riendo.

Sabores del mundo

Correns es una localidad ubicada al sureste de Francia y que hasta 2015, sólo contaba con cerca de 400 habitantes. Esa fue una de las ciudades -la otra fue Brignoles- donde Elías Obreque tuvo la oportunidad de compartir con familias “muy locales” y degustar su comida, que, a su juicio, “no es muy diferente a lo que se come en Chile”. Sin embargo, para los franceses la mesa es una instancia muy importante y un espacio para poder hablar de sobre sus sensaciones con lo que estaban probando. “Me di cuenta de que, entre cada comida, la conversación estaba dirigida a cómo estaban los sabores de las comidas y cómo se maridaban con el sabor del vino, todos podían opinar de eso”, agrega.

Si se tiene que quedar con un sabor en particular, dice que la variedad de quesos es algo que lo atrapó. También que “ellos cocinan muy bien las pastas y usan harto queso, crema y pan, realmente es algo inolvidable”.

Qué sí y qué no

“Como de todo”, parte diciendo el enólogo. Por su trabajo, donde constantemente debe estar degustando vinos, le gusta probar diferentes preparaciones que queden bien con una buena copa. Igualmente tiene una fascinación con los dulces, helados y chocolates, “creo que lo que más me atrae es esa mezcla de azúcar con grasa, entonces los pasteles con chocolate, por ejemplo, son una adicción para mí. Reconozco que es una relación que debo mejorar”, bromea.

Si hay algo que no le gusta son los interiores de animales, los que, pese a que les ha dado la oportunidad en varias ocasiones, no son de su agrado. “Soy muy cercano al campo y tengo recuerdos de estar ahí y ver cómo preparaban el ñache y la verdad, nunca me atrajo ese tipo de comida”.

En la cocina

Papas gratinadas sobre queso y crema es una preparación que le enseñó una amiga de la universidad y con la que se ha hecho famoso, cuenta. Y aunque le gusta pasar tiempo en la cocina, prefiere mirar, aprender y ser ayudante. “Si me invitan a comer, puedo pelar verduras, lavar la loza y poner la mesa. Cocino por algo de sobrevivencia, no soy experto, pero igualmente he aprendido”, señala.

Eso sí, reconoce que existen las ganas de seguir aprendiendo más sobre el mundo gastronómico, aunque hasta el momento “no lo he necesitado”.

Por Constanza Garín Lobos

Contacto Varietal: Daniela Tapia | daniela@varietal.cl

inEditora Jefa Diario Financiero: Paula Vargas
inEditora Desarrollo Proyectos: Carmen Mieres
inSubeditora desarrollo de proyectos: Claudia Marín
inPeriodista: Constanza Garín Lobos
inPeriodista: Airam Fernández
InFotógrafa: Verónica Ortiz
InGerente Comercial: José Ignacio de la Cuadra
inDirector Creativo Comercial STUDIODF Orlando Silva Castañeda
inProduct Manager Digital: Sven Leskovsek
inJefa Desarrollo Digital: Sara Abarca
inEjecutivo Comercial: Francisco Kuhn
Programador: William Rodríguez
InDiseñador digital: Octavio Carvajal
inSocial Media Manager: Luisa Mendoza Pérez

Pin It on Pinterest

Share This