Meyling Tang

“Este 2020 cambió todo. Antes, teníamos menos tiempo para cocinar y para comprar y elegir pescados y mariscos. Y desde Cocinamar esperamos que al momento de escoger, la gente siga optando por lo local y más pescadores avancen conectados con los consumidores con un valor agregado, a un precio justo”.

Cuando pregunté hace unos años por alguien que fuese experto en pesca responsable y sustentabilidad, recuerdo que se alzaron muchas voces que vociferaron el nombre de Mayling Tang, periodista especializada en pesca y acuicultura en España, Italia, Noruega y Chile, que durante 20 años ha estado vinculada a organizaciones que tienen que ver con el océano.

Mayling es del sur de Chile, de la Región de Los Lagos, y siempre ha tenido una vida cercana al mar, además de ser descendiente de abuelos japoneses. A los treinta años emigró a Galicia, al Norte de España, donde aprendió el valor del trabajo de los marineros y lo importante que es respetar las temporadas de pesca y la gastronomía marina. A su regreso, en 2012, trajo en la maleta todo ese aprendizaje y mil ideas para implementar en Chile, “que nos permitan mejorar nuestro acceso a los recursos del mar en forma respetuosa”, según sus propias palabras.

A su regreso, fundó Cocinamar junto a tres amigos, Griselda Ilabel, Claudio Barrientos y Esperia Bonilla. “Tenemos un mismo punto de vista sobre el mundo de la pesca y desde 2014 tratamos de vincular a los pescadores artesanales con los consumidores y el mundo de la gastronomía, bajo el concepto de la pesca responsable”, como ella misma señala.
Hoy, Mayling tiene un rol fundamental en el consumo de la población chilena en relación a los productos del mar. Y trabaja bajo el concepto de la responsabilidad social, uniendo caletas con el comprador final, sin intermediarios.

– ¿Cual es tu mirada ante las políticas estatales y la realidad de las estadísticas de consumo del mar por parte de los chilenos?
Hace poco hicimos una encuesta de consumo de productos del mar junto a WWF CHILE, para conocer si hay nuevas tendencias producto del covid-19, y efectivamente aumentó el consumo vía delivery. Y al menos un 75% de los encuestados a la hora de comprar prefieren que provengan de la pesca artesanal. ¿Qué nos dice eso? Que debemos mejorar los canales de comercialización y acercar los pescados a los barrios y a las casas de los vecinos. Es claro que en Chile el pescado es caro pues existen al menos seis intermediarios en la cadena de comercialización. Si logramos disminuir esos eslabones y generar uno o dos intermediarios profesionales que puedan abastecer el mercado local a un precio justo, cambia todo y, además, ahora ya sabemos que tenemos un público dispuesto a comprar dichos productos.

-¿Cuáles serían las peores políticas existentes y cuáles serían las que tu implementarías?
En los últimos años ha habido cambios en los consumos marinos de los chilenos, pero aún nos falta incentivar políticas públicas que promuevan de verdad la compra de productos locales. Imagínate que en 1942 se proponía que la Empresa de Ferrocarriles del Estado construyera carros refrigerados para transportar pescado y avisar por radio su llegada y los precios, para fomentar el consumo, además de compartir recetarios. Ochenta años después, seguimos teniendo la necesidad de saber dónde y a qué precio comprar. Una mayor visibilidad de los emprendedores y observatorios de precios de los pescados serían muy útiles para el mercado, tal como sucede en la agricultura.

Desde Fundación Cocinamar hemos recorrido las caletas buscando a esos emprendedores y junto a ellos creamos una red para mejorar la comercialización de los productos del mar. Tenemos más de cuarenta organizaciones identificadas y sus datos disponibles en nuestras plataformas www.cocinamar.cl/red y @fundacioncocinamar.

Creo que el consumidor que antes aceptaba tácitamente que se ofrecieran los mismos cinco tipos de pescados en las cartas de los restaurantes desde Arica a Magallanes, ahora está más atento a buscar más información y productos de temporada. Lo vemos en Tres Peces en Valparaíso, con nuestra carta flexible que cambia según lo que se compra directo a los pescadores, generando más entusiasmo que efectos negativos.

Cuatro mil kilómetros de costa

“Hace tiempo una persona me comentó que los chinos celebramos mucho con la gastronomía marina- yo tengo su descendencia- y quizás de ahí nacía mi energía para que otros puedan también acceder a pescados a un precio normal. Chile tiene más de cuatro mil kilómetros de costa y doscientos recursos pesqueros distintos. Seguramente teníamos menos tiempo de cocinar y menos tiempo para comprar y elegir pescados y mariscos, pero este 2020 cambió todo. Y desde Cocinamar esperamos que al momento de elegir, la gente siga optando por lo local y más pescadores avancen en valor agregado”.

Para Meyling hay muchos ítems en los cuales hay que insistir. “Que las ciudades tengan más pertenencia con sus caletas y recursos característicos, y por eso es importante incluir al turismo. Claramente todo cambió y por lo tanto tendremos turistas buscando experiencias locales y allí las caletas y los productos de temporada tienen un tremendo espacio. En Chile, el turismo marinero -como se conoce en España al turismo de experiencias vinculadas a la pesca- tiene un tremendo potencial y ya lo han demostrado los pescadores de Punta de Choros y en la Bahía de Corral, con el proyecto Travesía de Turismo Comunitario”.

-Cuál es el status del pescador artesanal
Hemos tenido la suerte de trabajar directo con los pescadores, hombres y mujeres de todo Chile. Son tremendamente innovadores y se adaptan rápido a los cambios. Por supuesto, muchos son desconfiados al principio, pues les han prometido muchas cosas y no siempre se cumplen. Según Sernapesca, hay más de 90 mil pescadores en todo Chile distribuidos en más de 400 caletas. Están orgullosos de su oficio pero también atentos a los cambios. Este año por un proyecto Corfo con el Gobierno Regional de Coquimbo, armamos unos talleres en formato digital para mostrar alternativas de comercio electrónico, como Caleta Mister Fish o Ahumados Lucero Mora, y el uso profesional de redes sociales para emprendimientos vinculados al mar. Nos sorprendió la cantidad de pescadores que se conectaron y más bello aún fue ir viendo cómo fueron mejorando sus cuentas de Instagram, una herramienta muy importante para ofrecer sus productos.

-Cuáles han sido tus grandes puntos, en cuanto a tu labor, como defensora de nuestros recursos.
Nos interesa hacer visibles a las mujeres pescadoras. Por eso este año desarrollamos un proyecto con enfoque de género en la Región de Los Ríos y publicamos “Fuertes como el Mar”, un libro de relatos de ocho emprendedoras, escrito por la periodista Gilda Medina.

No hemos parado. Una de las directoras de Fundación Cocinamar, Griselda Ilabel, está liderando un proyecto para unir a las algueras del sur para hacer harina de cochayuyo, mientras avanzamos en las certificaciones de comercio justo para la navajuela de la Bahía de Corral.

Este año también con apoyo de Corfo y Creas, logramos un proyecto Súmate a Innovar para desarrollar un bisque de jaibas envasado de larga vida útil, lo que en pocas palabras implica concentrar el sabor marino de un producto tradicional de toda la costa, pero al que conocemos básicamente por sus pinzas. Ha sido un año difícil pero muy creativo y con mucha gente detrás que respalda nuestro trabajo.

-¿Tienen un estudio de especies extintas en distintas zonas de Chile?
La Pesca es distinta que la Minería pues es una actividad de recursos renovables, y por lo tanto si se adoptan buenas prácticas no tiene por qué extinguirse ninguna especie. Existe un informe anual de Subpesca que define el estado de las especies y las cataloga si están sobreexplotadas o en plena explotación (Estado de Situación de las Principales Pesquerías Chilenas). Esa información puede servir para enfocar recomendaciones en el consumo en recursos pesqueros que están en buen estado y dejar descansar algunos que han sido los más populares de nuestras mesas pero ahora están en un estado más de riesgo.

-Cuéntame de tus proyectos, con respecto a saltar cadenas y llegar al pescador directo.
Partimos usando nuestras redes sociales de Cocinamar para promocionar los distintos recursos del mar y nos dimos cuenta de que la primera pregunta era “¿dónde compramos?”. Por lo que fuimos a la búsqueda de esos actores. En 2016 ganamos un concurso de Socialab para mejorar los canales de comercialización en Valparaíso con Aquí Hay Pescado, una caja de venta de productos del mar con nombre y apellido. En 2018 abrimos el primer restaurante de pesca responsable, Tres Peces, que nos sirvió de piloto para probar que los mismos contactos que promovíamos desde Cocinamar, eran emprendedores confiables para abastecernos todo el año.

-Cuéntame sobre tu restaurante y cómo han enfrentado la pandemia. 
Con Tres Peces nos hemos dado cuenta que hay más fanáticos de pescados y mariscos de lo que pensábamos y que si la apuesta es clara, honesta y a un precio justo, la gente comprende que no es necesario tener un mismo pescado en la carta por seis meses o cobrar cifras excesivas.

Tenemos clientes muy fieles que nos acompañaron en nuestro proceso de aprender a ser un local de reparto a domicilio, lo que no es fácil. Desde abril nos hemos adaptado, tenemos reparto propio con nuestra carta flexible que cambia todos los lunes. Creemos que el trabajo de armar una comunidad que respalda nuestro foco en la pesca responsable se hizo en forma previa. En los meses más difíciles fueron los propios pescadores los que nos dieron crédito y también tuvimos el respaldo de BancoEstado. Seguimos adelante, hemos mejorado los envases y así como vamos a las caletas también vamos a Pomaire para comprar nuestras gredas para los chupes y las lasañas.

Mayling Tang tiene como objetivo que el producto sea al alcance de todos y que sus trabajadores obtengan un precio justo. Aunque aclara lo siguiente: “puedo entender que en el mercado sigan existiendo otras alternativas. Pero desde mi experiencia de Tres Peces, como compradora, consigo precios muy atractivos en la compra directa, que nos permiten también ofrecer esa calidad a un precio justo, de no más de $6 mil por plato”. Tan simple, como eso.

Contacto Varietal: Daniela Tapia | daniela@varietal.cl

inEditora Jefa Diario Financiero: Paula Vargas
inEditora Desarrollo Proyectos: Carmen Mieres
inSubeditora desarrollo de proyectos: Claudia Marín
inPeriodista: Constanza Garín Lobos
inPeriodista: Airam Fernández
InFotógrafa: Verónica Ortiz
InGerente Comercial: José Ignacio de la Cuadra
inDirector Creativo Comercial STUDIODF Orlando Silva Castañeda
inProduct Manager Digital: Sven Leskovsek
inJefa Desarrollo Digital: Sara Abarca
inEjecutivo Comercial: Francisco Kuhn
Programador: William Rodríguez
InDiseñador digital: Octavio Carvajal
inSocial Media Manager: Luisa Mendoza Pérez

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