Rafael Rincón, el cocinero solidario

“El ego queda fuera en Comida para Todos. Es lo más hermoso en lo que he estado involucrado en toda mi vida, desde el punto de vista del oficio. Se encuentran en este espacio todas las condiciones para disfrutar como un niño de lo que soy y hago, día a día. Pensamiento e inteligencia colectiva, acción, creatividad, comunidad, ética, solidaridad, confianza y amor”.

Pensando en nuestro presente, con espanto se escuchan historias que se repiten, llenas de múltiples necesidades que hoy tiene mucha gente. Y entre esta nebulosa aparece una imagen que da un respiro a los momentos actuales. Se comienzan a escribir los tres puntos suspensivos que dan inicio a una nueva historia que me permite creer aún en la profunda solidaridad de los seres humanos, representada fácilmente por quien tengo frente a mí.

Rafael Rincón llegó a Chile por amor, cuando conoció a la Clau, como él le dice a su mujer, una chilena de Malloco que conoció en España y que se transformó en el amor de su vida. Casi por una casualidad del destino, y ante la decisión de irse a vivir a Japón, que era su siguiente paso, algo lo hizo desistir. La vida tenía decidida otra cosa. Y luego de pasar dos años en Londres, prefirió volver a su tierra, España. “Regresé a Barcelona a estudiar publicidad, donde conocí a esta gran mujer en el año 2001. Luego nos fuimos a Madrid y en 2005, cuando Clau tenía siete meses de embarazo, tomamos la decisión de dejar nuestras carreras profesionales en España, donde estaba comenzando un proyecto gigante con gente a la que amo, y partir de cero en Chile para ser padres aquí. Fue la mejor decisión de mi vida”.

Un hombre, un destino y un país en perfecta unión con su gigantesca vocación social, fundamentada en la gastronomía. Hoy, Rafael es el fundador de un proyecto gigante llamado Comida para Todos, que en solo diez meses se ha convertido en el pilar de su carrera y de la vida de otros. Acá no sólo hay estadísticas, se trata de cambios reales, de marcar diferencias en la vida de las personas. Más allá de haber entregado 220 mil almuerzos, lo que ya es mucho decir, también creó un banco de alimentos, una escuela de formación digital Sence y otras dos escuelas, una en Madrid y otra en Santiago. Y ha llevado este modelo a tres países, España, Ecuador y Perú, que junto a Chile están unidos por el mismo propósito colectivo.

El conocido fundador del Festival Ñam, ha dejado todo por su verdadera vocación: la cocina social. “Esto es lo más hermoso en lo que he estado involucrado en toda mi vida, desde el punto de vista del oficio. Se encuentran en este espacio todas las condiciones para disfrutar día a día como un niño de lo que soy y hago. Pensamiento e inteligencia colectiva, acción, creatividad, comunidad, ética, solidaridad, confianza y amor. El ego queda fuera en Comida para Todos”.

Cuéntame sobre tu infancia y tus estudios universitarios.
-Nací en Madrid en marzo del 78. Hijo mayor de una familia absolutamente influenciada por la cocina, mis padres fueron pioneros en muchos temas gastronómicos en Madrid y España, como las tiendas delicatesen “Buenos Caldos”, las tabernas ilustradas “Buen Provecho”, Slow Food España… Mi educación relacionada a la alimentación desde la cuna es quizás el mayor regalo cultural que he recibido, y he tenido la suerte de comprender y entender desde niño la importancia de la seguridad y de la soberanía alimentaria, entregándome los pilares que sostienen mi vida hoy en Chile. Mi madre a cargo de los fuegos, mi padre a cargo de la sala y las RRPP. Tuve una infancia deliciosa, llena de recuerdos relacionados con el buen alimento. Siempre tuve claro que la gastronomía social iba a ser parte de mi desarrollo.

Tus primeros pasos en la cocina, de dónde vienen y cómo lo desarrollaste
-Desde los 11 años aproximadamente tengo recuerdos de ir los fines de semana a ayudar a mi madre en alguna de las cocinas de los restaurantes de mis padres. Limpiando anchoas, picando verduras, sentado mirando como trabajaba el equipo. Aunque también apoyaba en la sala, que me gusta más. Sirviendo cañas, cafés, apoyando como ayudante y sobre todo escuchando y aprendiendo de las hermosas conversaciones de los clientes en torno al producto. Con 17 años tuve mi primer trabajo al margen de mis padres como ayudante de cocina, y me marcó para siempre. Entre los 17 y los 19 tuve la suerte de dejar Madrid y emigrar a Londres para trabajar como camarero en Nobu, entre otros lugares que me hicieron ahondar más aún en mi enamoramiento por la gastronomía.

El significado que tiene para ti la cocina…
-Es mi lengua materna. Es el lenguaje que me da libertad, que me hace comunicarme de la mejor manera con el mundo y con las personas. Es el lugar donde me siento libre y puedo desarrollar sin complejos toda la creatividad y amor que llevo dentro.

¿Cómo creaste Ñam?
-Conocí a la otra co fundadora en una reunión. Después de comenzar con ella una bonita relación de colegas profesionales y luego de observar Chile los cinco primeros años que estuve en este país, le propuse hacer un encuentro que diera luz y alegría a la escena gastronómica local. Ella dijo sí, nos lanzamos como kamikazes y lo hicimos. Gracias a mi red de amigos en España y su red en Chile, pudimos convocar a los ocho primeros invitados, y a partir de ahí todo es una extraordinaria historia, que creo ayudó a poner esa nota de cultura, alegría, camaradería y solidaridad que sinceramente contribuyó con creces al desarrollo del país en términos gastronómicos.

Cuál es tu impresión de la cocina chilena…
-La respeto mucho. Creo en ella. Está creciendo y madurando. El espíritu generoso de su naturaleza me hace amarla. Y hoy, a 16 años de mi llegada, veo que se quitó algunos complejos y estupideces que la tenían lastrada. Actualmente es una cocina que ante todo celebra la mesa y el cariño humano, y eso es lo importante.

¿Cómo nace la gastronomía social?
La gastronomía es un acto humano que siempre es social. Pasa que muchas veces somos de mente olvidadiza… Comer es un acto social que celebra lo mejor de la tierra, de las comunidades, un ritual verdadero. Pero la industria lo llevó a otro lugar y lamentablemente se perdieron muchos de esos valores. Solo un dato: la palabra restaurante que acuñó Boulanger hace varios siglos, nace porque la misión de los gastrónomos es restaurar el cuerpo y el alma de las personas. Así que pido que volvamos a las bases y dejémonos de tonterías, el mundo necesita de nuestro compromiso real, ya que nuestro sector es uno de los mayores depredadores de recursos -naturales, económicos y humanos- del planeta. Y esta bendita pandemia ha venido a demostrar que el mundo no ve a nuestra industria de una manera social. Es por ello que no protegen la leyes, ni las comunidades, porque en líneas generales nosotros no las hemos protegido, sólo nos hemos preocupado de nuestros intereses.

Cuéntame de los avances de Comida para Todos
-Sólo en 10 meses hemos apoyado a más de 4500 personas, 30 comunidades, más de 40 restaurantes en la red, pequeños productores, empresas, ONG´s, y Didecos Municipales, una Comunidad Alimentaria muy hermosa. Esto prueba que cuando dejamos el ego de lado y ponemos el propósito en el centro y lo cuidamos desde nuestras virtudes como individuos, el resultado es positivo, impactante y escalable. Somos 60 organizaciones colaborando, algo que en mis 25 años de experiencia nunca antes había visto.

¿Cómo lo proyectas a futuro?
-Creemos que no conocemos los destinos de lo que hacemos, pero confiamos en ellos, y eso nos da una luz distinta y nueva. Seguiremos compartiendo el modelo con otros de manera incondicional y generosa. México y Argentina serán los próximos países que se unan, creando una comunidad de seis países. Continuaremos fomentando la creación de escuelas, físicas y digitales, de formación para comunidades marginadas. Seguiremos siendo un actor multisectorial comprometido con la batalla contra el hambre allá donde estemos. Continuaremos incluyendo y creando espacios de conexión, colaboración y asociatividad. Seguiremos prototipando y experimentando ideas para crear nuevos sistemas que permitan proteger siempre la soberanía y la seguridad alimentaria y la equidad del sistema alimentario.

Qué dicen tus hijas cuando ven este trabajo. ¿Cómo es su conexión?
-Flipan en colores, yo creo que me ven como Big Fish. Pero ellas respetan y se emocionan mucho con mi labor. Ya quieren ser voluntarias y unirse al movimiento internacional de gastronomía social. Soy un afortunado.

Cuál es tu siguiente paso
-Seguir soñando, seguir forjando la cooperación multisectorial y sobre todo seguir consciente.

Estoy emocionada. Simplemente, me pongo de pie. Gracias Rafael.

Contacto Varietal: Daniela Tapia | daniela@varietal.cl

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inEditora Desarrollo Proyectos: Carmen Mieres
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inPeriodista: Constanza Garín Lobos
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