El segundo tiempo de Raúl Yañez
Qué tremendo personaje es Raúl Yáñez. Puede ser muy respetado y a la vez muy odiado. Muchas veces parece estar enojado y no es de sonrisa fácil. Pero es un tipo feliz, que sabe hacer muy bien su trabajo y lo ama. Es un hombre insoportablemente adorable, a su manera.

Hace 2 años, los objetivos de Raúl Yañez, eran muy distintos a lo que hoy vive. Tenía pensado abrir el Little Japan, lugar que ya no existe. Tenían junto a Sergio Barroso un proyecto de abrir en Tel Aviv, Israel. Y miraban con muchas ganas abrir 040 y Room n°9 en Madrid, España. Mientras en Santiago, mantenía OLAM, como un exitoso restaurante, entre otras cosas. Luego vino el estallido y la pandemia, capaz de destrozar cualquier proyecto. Hoy nada de eso existe.

En la actualidad tiene un largo camino sobre sus hombros. Creció con sus abuelos y lo suyo nunca fue el colegio. “Mis papás se habían separado y mi mamá como trabajaba en urgencia siendo auxiliar paramédico, estaba dos días de día y dos de noche fuera de la casa y no tenía horarios acordes para cuidarme. Mi papá no existía y mi abuela se ofreció para cuidarme”, cuenta Raúl.

Vivía en Buin, en una villa, y estudió en el Liceo Moderno Cardenal Caro hasta primero medio, cuando lo echaron por desordenado y peleador. Y la verdad es que los problemas de conducta los tiene hasta hoy. “Arreglaba las cosas a combos, me gustaba pelear. Y todavía me gusta”, dice sin problema.

Su gran pasión siempre fue el fútbol y jugó en las divisiones inferiores de Colo Colo hasta los 15 años, cuando ya no había dinero para los pasajes a Santiago. Eso lo enojó mucho y decidió empezar a trabajar para ganar plata. “Por la falta de plata no logré ser futbolista y entonces me di cuenta  que sin ella, nada vale la pena”. Vendió hamburguesas y churrascos y trabajó en un ara cortando tomates. Como de él dependía el dinero que ganaba, pasaba tardes enteras cosechando. Luego trabajó en una conejera limpiando caca de conejos y luego de garzón en el Club de Golf de Las Araucarias, donde le decían el biónico por sus interminables turnos. Raúl recién tenía 18 años.

El inicio del gusto a la gastronomía: su gran obsesión

“Solo trabajaba para comer en restaurantes. Desde cuando era chico y cortaba tomates. Y lo hacía para comer en distintos lugares todos los días. Así me gastaba la plata que ganaba. Comer rico era mi obsesión”.

Raúl de pronto comenzó a hacer su página de críticas gastronómicas: “Revisé las páginas de todos los críticos gastronómicos del momento y yo hice la mejor. Lo más fácil para hacerme conocido era pegarles a los chefs y periodistas más famosos, y ellos mismos se preocuparon de que la gente me conociera. Me puteaban y yo les respondía, y me seguían por las redes sociales, aunque fuese para putearme. Pero me seguían”.

-Nadie me quería y la gente me empezó a seguir, porque yo era el honesto. Y ahí contaba que todos los periodistas iban en grupo a comer. De pronto tuve 5 mil visitas a mi página, empecé a tener auspicios, fue necesario prepararme más e ingresé a la escuela de sommeliers, donde hice dos niveles. Ahí hice muy buenas migas con Ricardo Grellet, que es como mi mentor y quien me enseñó de vinos y de técnicas de cocina. Hice lo que hago siempre, aprender de los mejores.

Hoy, la realidad y el futuro…

A 2 años de la pandemia, cuales son los cambios de Raúl Yañez?

Bastantes la verdad, el estallido social y la pandemia fueron muy duros para todos los emprendedores de este país, incluyéndome, pero sobre todo creo que los cambios más importantes fueron los internos, logré conectarme conmigo y recapacitar y repensar lo que quería para mi vida y para mi entorno más íntimo. En lo profesional me di cuenta que no quería
seguir encerrado dentro de 4 paredes 7 días a la semana trabajando 10 horas x día, creo que no es vida y de eso me di cuenta en la pandemia, pero también me di cuenta que la gastronomía es y será mi pasión y mi oficio de por vida, y si bien no quería seguir en la restauración si quería seguir conectado a la gastronomía de un modo u otro.

¿Cómo funciona la rescilencia?

Creo que es parte de los cambios que tiene preparado la vida para ti, creo que siempre existió con otros nombres solamente, pasa en todo ámbitos de la vida, desde el termino con una pareja, la pérdida laboral, el cambio de ciudad y un sin fin de otros inconvenientes que nos toca vivir como ser humanos a todos o a la gran mayoría. Creo que la base está en hacer siempre lo que uno ama, dejar un legado en la gastronomía es mucho más importante para mí que tener una cuenta bancaria llena de dinero. Trabajo por amor y el dinero llega por consecuencia de tu trabajo. Soy y seré una persona de servicio hasta el último día de mi vida.

Comenzaste un nuevo camino… Cuéntame de ese mercado

Mira la verdad que para mí era un camino que venía incursionando hace bastante tiempo, pero que no me lo había tomado completamente en serio. Fue algo que hacía esporádicamente, que se me daba bien y donde disfrutaba mucho, pero estaba con muchas cosas, restaurantes, bares y nuevas aperturas constantemente que no me dejaron mirar en detalle lo que tenía en frente. Desde mis clientes y su experiencia nació la oportunidad de hacer un matrimonio para uno de ellos el cual resultó ser todo un éxito y en el cual me embarcaré de lleno este 2024 donde me daré la oportunidad de hacer unos 16 matrimonios por año en un comienzo, ya que pretendo hacer cosas muy distintas a lo que existe hoy en día y eso conlleva tiempo, tranquilidad y armar buenos equipos, de acá nace un ala de klex de nombre Klex Wedding especializada en el diseño de fiestas para matrimonios pudiendo entregar un servicio integral para que los novios puedan descansar 100% en nosotros y quitarles de encima la presión de preparar un día tan especial como este.

¿ Qué necesita un evento para que sea un éxito?

En honor a la honestidad lo primero que se necesitan son recursos, los eventos dependen de un grupo humano importante, y si ese grupo humano no es recompensado económicamente como se merece nunca tendrás a los mejores en cada área trabajando contigo. En la parte más romántica se necesita pasión, buen gusto y mucho pero mucho tiempo para revisar cada
detalle a cabalidad. La experiencia trabajando con equipos acá es fundamental.



¿ Qué marca tu diferencia?

Que siempre he buscado ser distinto, tanto en lo personal como en mi oficio. No me gusta seguir las reglas pre establecidas del juego, creo que para ello existen muchas personas que hacen perfecto lo correcto. A mí eso me aburre bastante, pero hay que ser respetuoso con quien no piensa como uno, admiro a mucha gente, pero quiero hacer mi propio camino y eso se ha notado en todos mis proyectos. Para hacer algo normal no soy la alternativa correcta, primero porque no lo haría y segundo por qué no me saldría bien hacer algo que me aburra. En esta etapa de mi vida pretendo ser feliz en cada uno de mis eventos.

Cuéntame sobre algunas experiencias

Estamos haciendo muchas cosas en la montaña lo que me encanta, visitar y hacer experiencias en lugares donde no podría llegar cualquier persona, y en donde cada evento es un desafío ya que debes estar preparado para las inclemencias climáticas de cualquier tipo, eso lo hace muy desafiante y maravilloso. También hemos estado haciendo eventos en Torres del Paine, creo que no existe una mejor decoración natural que esa para un súper evento. Pueden revisar alguna de nuestras propuestas en @klex.cl en cuanto a los matrimonios tenemos mucho material que comenzaremos a subir en marzo en nuestro Instagram de @klex_wedding donde podrán ver propuestas distintas y también abiertos siempre a que
nos pidan lo que quieran, cumplir los sueños de otras personas, nos encanta.

El futuro, donde seguirás?

Creo que en este momento estoy bastante feliz con Klex, creo que estoy feliz, contento, a gusto y muy pero muy entretenido con esta nueva etapa de vida. También quiero recuperar el tiempo con mi familia, amigos a los cuales dejé bastante de lado los años en los que estuve de lleno en la gastronomía y coctelería, años de los cuales tengo lindos recuerdos porque logramos ser un aporte a nivel mundial en la gastronomía y llevar a Chile a lo más alto junto a otros grandes exponentes de la escena chilena, pero que ya es parte de mi historia, donde me quedo con lo lindo y dejo atrás lo negativo de ello, en esta nueva etapa prefiero equilibrar mi vida personal con la laboral, hoy mi familia y amigos vuelven a ser una gran prioridad en mi vida.

¿Volverías a los restaurantes?

Jajajajaj no sabes cuantas veces por día me preguntan lo mismo. La verdad que no lo sé, en este momento no pero en un futuro no lo sé, como te decía la gastronomía está en mis venas, el servicio es parte de mi ADN, pero no lo sé. Mira pensé siempre en cerrar esta etapa de los restaurantes, pero te soy sincero siempre quedo en mi mente el proyecto más importante que quería a nivel de restaurante, creo que soy una persona muy obsesionada, y no haberlo hecho me da vuelta cada día en mi cabeza, es raro. Si vuelvo será para plasmar ese proyecto que tengo desde que comencé y que es tener un restaurante donde se cocine todo a leña. Dónde el fuego sea el protagonista en un ambiente muy relajado, algo campestre y casual, un lugar de destino. Existen algunas referencias de los lugares que me gustan de este  estilo y son Restaurante Filandón a las afueras de Madrid, Bodega El Capricho en Jimenez de jamuz en León España y claro que en Chile también tengo algunos, me gusta lo de restaurante Rayuela y Fuegos de Apalta, todos son lugares donde se come a la perfección, donde la leña y el humo es protagonista y todos ellos están en medio de la naturaleza, lugares abiertos, tranquilos y llenos de paz.

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